Gloria Reyes Gomez

Gloria Reyes Gomez

domingo, 21 de septiembre de 2014

Estructura y composición del mercado de las microfinanzas

En República Dominicana los servicios de microfinanzas son provistos tanto por entidades reguladas (bancos múltiples, de ahorro y crédito y corporaciones de crédito) como por entidades no reguladas (ONG y cooperativas). Al 2008, contábamos con unas 30 IMF de las cuales 3 eran reguladas, 13 no reguladas y 14 pertenecientes a la red de cooperativas de AIRAC (Dávalos y Ortiz, 2009). El crecimiento del número de clientes atendidos por las microfinanzas es evidente. Mientras en el 2006 las IMF reguladas atendían a unos 96,018 clientes, para el 2008 éstas llegaban a unos 126,881 clientes.
El desempeño de las IMF no reguladas es similar, teniendo que para el 2006 atendían una clientela de 56,602 personas, cantidad que llegó a 86,242 en 2008 (Dávalos y Ortiz, 2009). Sin embargo, el mercado de las microfinanzas de República Dominicana está altamente concentrado. El 60% de los prestatarios son atendidos por ADOPEM y ADEMI, mientras que FONDESA representa un 8% del mercado. Las cooperativas afiliadas a AIRAC, por su parte, representan apenas un 6% del total de los clientes atendidos por las microfinanzas (Planet Finance, 2011). Las entidades que paulatinamente se incorporaron al mercado de las microfinanzas de República Dominicana, como ADEMI y ADOPEM, hoy son de las más grandes del sector. Con la aprobación de la Ley No. 183-02, Monetaria y Financiera, muchas de estas ONG salieron fortalecidas e iniciaron un proceso denominado upscaling, mediante el cual tanto ADOPEM como ADEMI se convirtieron en bancos de ahorro y crédito.

Asimismo, entidades de la banca comercial, como el Banco BHD, iniciaron un proceso de downscaling, adquiriendo el Banco de la Pequeña Empresa en el 2004 y convirtiéndolo en el Banco Pyme BHD, para lograr que este grupo financiero incursionara en las microfinanzas. Los hoy bancos de ahorro y crédito son los principales proveedores de servicios microfinancieros, ostentando una amplia diversificación en sus productos y metodologías de evaluación, mitigación y administración del riesgo. El gran logro de las ONG que se convirtieron en bancos de ahorro y crédito ha sido poder adaptar sus productos y servicios a las microempresas.

Para ilustrar el rápido crecimiento que han tenido estas IMF, al 2008 las tres entidades citadas más arriba tenían una cartera de préstamos vigente de RD$5,747.3 millones, con 126,881 clientes y un préstamo promedio de RD$47,373 (REDOMIF, 2008). Como evidencia de ello, para el 2013 ADEMI, ADOPEM y Pyme BHD poseían una cartera conjunta de RD$12,931.1 millones y unos 317,162 clientes (REDOMIF, 2013). Así también, numerosas entidades no reguladas también poseen metodologías y técnicas de provisión de servicios microfinancieros que han dado amplísimos resultados. Paralelamente a este proceso, las cooperativas, que no están reguladas por la Superintendencia de Bancos (SB), también han sido un motor importante para el impulso y desarrollo de las microfinanzas en el país. A modo de evidencia podemos decir que para el 2008, las cooperativas agrupadas en la Asociación de Instituciones Rurales de Ahorro y Crédito (AIRAC) representaban cerca del 31% del total de la cartera de microfinanzas, frente a un 22% de las entidades no reguladas (Dávalos y Ortiz, 2009). Para ilustrar mejor, AIRAC es fruto de un proyecto que se llevó a cabo hace unos años entre el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Central (BC). Este programa tenía como objetivo agrupar a las cooperativas del país en una asociación que garantizara su sostenibilidad, administrara mejor los riesgos sistémicos y mejorara su gobernanza corporativa.

 A partir de esta experiencia, AIRAC ha suplido algunas falencias en el plano institucional, que impiden que el Instituto Dominicano de Desarrollo Cooperativo (IDECOOP), entidad llamada a velar por la estabilidad del sector, cumpla su rol de manera efectiva. Fruto de los esfuerzos conjuntos del sector cooperativo y de los avances perpetrados por el proyecto BID y BCRD, al 2012 los miembros de AIRAC ostentaban una cartera de créditos de RD$20,913.6 millones (REDOMIF, 2013).

En cuanto a entidades que todavía son ONG, el mercado de estas IMF es atomizado, por lo que la metodología de crédito individual sigue siendo la más empleada. Los créditos individuales representan un 79% de los créditos otorgados. Otra debilidad es que apenas el 9% de los créditos otorgados son de tipo rural (Planet Finance, 2011). Actualmente, también el Estado está incursionando en las microfinanzas a través de su Banca Solidaria, que es un programa de microcréditos con metodología grupal que inició operaciones a finales del 2012, con una cartera aproximada de RD$2,000 millones (MIC, 2013).

Es pronto para evaluar este tipo de programas de microcréditos y de financiamiento de la pequeña y mediana empresa, necesarios sobre todo para la financiación de los emprendimientos de subsistencia, pero la evidencia empírica arroja fallas, sobre todo a nivel institucional, que impiden el completo éxito de estas iniciativas y que, por el contrario, traen distorsiones al mercado.

En colaboración con Joaquín Prestol.

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