Gloria Reyes Gomez

Gloria Reyes Gomez

domingo, 21 de septiembre de 2014

Normativa sobre Banca Comunal. Análisis del "Reglamento para Operaciones de Microcrédito Otorgadas bajo la Tecnología de Banca Comunal" en Bolivia

A finales del 2009 la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero de Bolivia (Ex Superintendencia de Bancos y Entidades Financieras), emitió el “Reglamento para Operaciones de Microcrédito Otorgadas bajo la Tecnología de Banca Comunal”. Esta es considerada una de las primeras normas emitidas por una institución de supervisión financiera. Lo que permitiría que las entidades microfinacieras otorgaran créditos bajo la Tecnología de Banca Comunal. En otro post hablaremos en detalles sobre la Banca Comunal.

Esta normativa pionera en la regulación de la Banca Comunal de Bolivia tiene aciertos importantes y que son un referente para el mundo de las Microfinanzas. De los principales aciertos del Reglamento para operaciones de microcrédito otorgadas bajo la tecnología de Banca Comunal que me gustaría señalar lo establecido en el artículo 1 que se hace referencia a las características de la Banca Comunal. Cuando menciona que deben conocerse entre sí y pertenecer a la misma comunidad los asociados, que debe estar bajo la responsabilidad de una funcionarios (agente) de la IMF, la promoción al ahorro, y los créditos internos a los asociados. También en los requisitos para otorgar el microcrédito lo relacionado a las medidas de control, el personal especializado y los instrumentos que permitan medir el desempeño social. Al igual que la descripción de la conformación de la Banca Comunal, su directiva, reglamento y reuniones periódicas.

Desaciertos de la Norma:

Podría considerarse como desaciertos el hecho de que no se hayan establecido los montos o márgenes de los microcréditos (ya sea en porcentajes de salarios o de acuerdo con la normativa del país), también que no se mencione las restricciones del uso que le podrían dar los beneficiarios a estos fondos como por ejemplo comercio con especies en extinción, juegos de azar, productos sin licencia de distribución como alcohol, farmacéuticos o actividades contra los principios éticos o morales. Al igual que el no definir el organigrama de la directiva con sus funciones ni los alcances que podría tener el reglamento. Finalmente, podría mencionar el hecho de que no mencione a los sectores que va dirigido y el destino de los microcréditos.

Sugerencias para incorporar o eliminar de la norma:

En este apartado me enfocaré más bien en las sugerencias a incorporar comenzando por lo citado anteriormente como desaciertos entendiendo que debería incorporarse y sumado a esto proponer un apartado en lo relacionado al ahorro que promueva el ahorro voluntario por encima del obligatorio en el caso de los asociados, que se promueva una mayor la participación de las mujeres y aunque no esté segura si en una regulación estatal se pudiera incluir fijar las tasas de intereses sugeridas para las IMFs.
En comparación con otros países en el caso de la República Dominicana solo he podido verificar el proyecto de reglamento de Microcréditos del año 2013, solo menciona a los créditos comunales pero no de manera muy amplia, más bien define sus características pero no especifica su funcionamiento ni los métodos de implantación
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Las crisis microcreditias generadas entre 2008 y 2012

A continuación comentaré los que considero fueron los principales elementos, que fallaron para una eficiente aplicación de la tecnología microfinanciera en Marruecos, Bosnia y Herzegovina y Pakístan, y la tan nombrada crisis de “no pago” en Nicaragua entre los años 2008-2012, luego del crecimiento que obtuvo de una tasa de 43% en promedio entre el 2004-2008.

Para poder reflexionar sobre los elementos que pudieron fallar en los casos analizados de la crisis microcrediticias generadas entre 2008 y 2012 en Bonia-Herzegovina(HiE), Nicaragua, Marruecos y Pakistán me gustaría primero dividirlos de acuerdo con el tipo de crédito y así poder identificar las deficiencias den su aplicación.
En el caso de HiE y Nicaragua la tecnología utilizada fue la de créditos individuales, este tipo de créditos requiere personal con un sólido conocimiento de contabilidad y análisis financiero. Y esta fue una de las principales debilidades que tuvieron las IMFs en estos países, debido al crecimiento acelerado que experimentaron recurrieron a la incorporación de mucho personal nuevo en poco tiempo que quizás no estaba preparado para realizar su trabajo sobre todo cuando verificamos que se trata de una cifra del 40 % de personal nuevo todos los años en esos países. 
Otro factor asociado al aumento del personal de manera desproporcionada es el de los controles internos de las IMFs pues al no incrementarse en la misma medida el personal de auditoría trajo como consecuencia lo que en el texto señaló un inversionista “Estás IMF crecieron de manera tan rápida que no tuvieron tiempo de instaurar una gestión adecuada del riesgo y no previeron el cambio desfavorable”. Sabemos que algo primordial a la hora de gestionar un microcrédito individual es “la metodología de levantamiento de la información, los formularios de análisis, el cruce de variables tiene que estar diseñado de tal manera que evite la subjetividad en el momento de tomar la decisión en el comité de crédito.” Y en esto también hubo fallos en estos países sobre todo porque algunas de estas IMFs apresuradas por desarrollar nuevos productos no realizaron evaluaciones solidas a los prestatarios sumado a esto a lo ya mencionada inadecuada capacitación del personal considero es un factor que afectó gravemente estos mercados.
En el caso de Marruecos y Pakistán donde se desarrollaron prestamos grupales o solidario además de que los elementos antes mencionados también afecta a este tipo de tecnología podría agregarle es que al existir una competencia en el sector microfinanciero de estos países, se permitía que los grupos solicitaran créditos en más de una IMFs lo que generaba un problema y es que se sobrepasaba su capacidad de pago. También por el hecho de querer agilizar los procesos para dar los créditos las IMFs redujeron el procedimiento normal de la consolidación de los grupos y las frecuencias de las reuniones grupales, lo anteriormente citado lo podría considerar una falla estructural a la esencia de este tipo de tecnología, el ambiente que sé crear en comunidad por lo cual ha prosperado este mecanismo basado en la solidaridad y el seguimiento de sus miembros precisamente fue olvidado por estas IMFs.
Sumado a todo esto el cobro de manera compulsiva a los clientes, comenzaron a generar desconfianza y malestar, que sin lugar a dudas puede ser señalado como un factor relevante en lo que luego se convirtió en los movimientos no pago.

Una visión personal sobre el Microseguro Agrícola

Sin bien es cierto que la motivación principal al incursionar en los microseguros para una IMF o una aseguradora es que sea un negocio rentable, no es menos cierto que de igual forma se persigue crear valor para los consumidores de estos productos, permitiendo mantener el balance del objetivo social-financiero que busca el sector microfinanciero.  Es por lo que la evaluación del impacto social en la actividad microaseguradora es un elemento fundamental al momento de  la toma de decisiones para la inversión. 

El impacto social que se pretende lograr con este producto de microseguro se debe ver reflejado en la mejora de la calidad de vida de los consumidores y sus familias, un mayor reconocimiento social de la labor de los microproductores, una mayor facilidad para la participación e inclusión social, económica y política, menores gastos para la economía familiar y menos dependencia a otras alternativas financieras.

Las ofertas de seguros agrícolas deben ser eficaces para la lucha contra la vulnerabilidad de los cultivos y el apoyo para el desarrollo de las comunidades agrícolas, y para que sean más exitosas deben ser implantadas con una perspectiva amplia, que incluya los mecanismos de financiación, comercialización y actividades de educación en conjunto con el microseguro. 

Estructura y composición del mercado de las microfinanzas

En República Dominicana los servicios de microfinanzas son provistos tanto por entidades reguladas (bancos múltiples, de ahorro y crédito y corporaciones de crédito) como por entidades no reguladas (ONG y cooperativas). Al 2008, contábamos con unas 30 IMF de las cuales 3 eran reguladas, 13 no reguladas y 14 pertenecientes a la red de cooperativas de AIRAC (Dávalos y Ortiz, 2009). El crecimiento del número de clientes atendidos por las microfinanzas es evidente. Mientras en el 2006 las IMF reguladas atendían a unos 96,018 clientes, para el 2008 éstas llegaban a unos 126,881 clientes.
El desempeño de las IMF no reguladas es similar, teniendo que para el 2006 atendían una clientela de 56,602 personas, cantidad que llegó a 86,242 en 2008 (Dávalos y Ortiz, 2009). Sin embargo, el mercado de las microfinanzas de República Dominicana está altamente concentrado. El 60% de los prestatarios son atendidos por ADOPEM y ADEMI, mientras que FONDESA representa un 8% del mercado. Las cooperativas afiliadas a AIRAC, por su parte, representan apenas un 6% del total de los clientes atendidos por las microfinanzas (Planet Finance, 2011). Las entidades que paulatinamente se incorporaron al mercado de las microfinanzas de República Dominicana, como ADEMI y ADOPEM, hoy son de las más grandes del sector. Con la aprobación de la Ley No. 183-02, Monetaria y Financiera, muchas de estas ONG salieron fortalecidas e iniciaron un proceso denominado upscaling, mediante el cual tanto ADOPEM como ADEMI se convirtieron en bancos de ahorro y crédito.

Asimismo, entidades de la banca comercial, como el Banco BHD, iniciaron un proceso de downscaling, adquiriendo el Banco de la Pequeña Empresa en el 2004 y convirtiéndolo en el Banco Pyme BHD, para lograr que este grupo financiero incursionara en las microfinanzas. Los hoy bancos de ahorro y crédito son los principales proveedores de servicios microfinancieros, ostentando una amplia diversificación en sus productos y metodologías de evaluación, mitigación y administración del riesgo. El gran logro de las ONG que se convirtieron en bancos de ahorro y crédito ha sido poder adaptar sus productos y servicios a las microempresas.

Para ilustrar el rápido crecimiento que han tenido estas IMF, al 2008 las tres entidades citadas más arriba tenían una cartera de préstamos vigente de RD$5,747.3 millones, con 126,881 clientes y un préstamo promedio de RD$47,373 (REDOMIF, 2008). Como evidencia de ello, para el 2013 ADEMI, ADOPEM y Pyme BHD poseían una cartera conjunta de RD$12,931.1 millones y unos 317,162 clientes (REDOMIF, 2013). Así también, numerosas entidades no reguladas también poseen metodologías y técnicas de provisión de servicios microfinancieros que han dado amplísimos resultados. Paralelamente a este proceso, las cooperativas, que no están reguladas por la Superintendencia de Bancos (SB), también han sido un motor importante para el impulso y desarrollo de las microfinanzas en el país. A modo de evidencia podemos decir que para el 2008, las cooperativas agrupadas en la Asociación de Instituciones Rurales de Ahorro y Crédito (AIRAC) representaban cerca del 31% del total de la cartera de microfinanzas, frente a un 22% de las entidades no reguladas (Dávalos y Ortiz, 2009). Para ilustrar mejor, AIRAC es fruto de un proyecto que se llevó a cabo hace unos años entre el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Central (BC). Este programa tenía como objetivo agrupar a las cooperativas del país en una asociación que garantizara su sostenibilidad, administrara mejor los riesgos sistémicos y mejorara su gobernanza corporativa.

 A partir de esta experiencia, AIRAC ha suplido algunas falencias en el plano institucional, que impiden que el Instituto Dominicano de Desarrollo Cooperativo (IDECOOP), entidad llamada a velar por la estabilidad del sector, cumpla su rol de manera efectiva. Fruto de los esfuerzos conjuntos del sector cooperativo y de los avances perpetrados por el proyecto BID y BCRD, al 2012 los miembros de AIRAC ostentaban una cartera de créditos de RD$20,913.6 millones (REDOMIF, 2013).

En cuanto a entidades que todavía son ONG, el mercado de estas IMF es atomizado, por lo que la metodología de crédito individual sigue siendo la más empleada. Los créditos individuales representan un 79% de los créditos otorgados. Otra debilidad es que apenas el 9% de los créditos otorgados son de tipo rural (Planet Finance, 2011). Actualmente, también el Estado está incursionando en las microfinanzas a través de su Banca Solidaria, que es un programa de microcréditos con metodología grupal que inició operaciones a finales del 2012, con una cartera aproximada de RD$2,000 millones (MIC, 2013).

Es pronto para evaluar este tipo de programas de microcréditos y de financiamiento de la pequeña y mediana empresa, necesarios sobre todo para la financiación de los emprendimientos de subsistencia, pero la evidencia empírica arroja fallas, sobre todo a nivel institucional, que impiden el completo éxito de estas iniciativas y que, por el contrario, traen distorsiones al mercado.

En colaboración con Joaquín Prestol.

Las Microfinanzas en República Dominicana

Las microfinanzas son una rama del sistema financiero que atiende a las pequeñas unidades productivas y a las personas de escasos recursos.Estas operaciones financieras, si bien tiene algo grado de rentabilidad, poseen una finalidad de tipo social. Según García y Ortiz (2012), citando el Informe del Estado de la Campaña de la Cumbre del Microcrédito 2011, a diciembre del 2009 las instituciones de microfinanzas atendieron a más de 190 millones de clientes a través de la concesión de microcréditos. Según la fuente citada por los autores, de las 3,589 instituciones de microfinanzas que reportaron datos de sus clientes, unas 639 se encontraban en América Latina y el Caribe atendiendo a 12.3 millones de clientes.

El inicio de las microfinanzas en República Dominicana lo podemos establecer alrededor de los años ochenta con las iniciativas sustentadas en donaciones que promovieron el fortalecimiento de las organizaciones no gubernamentales (ONG), las que con el pasar del tiempo se convirtieron en instituciones reguladas y cooperativas. Específicamente en 1981 se iniciaron las labores de la Fundación Dominicana de Desarrollo (FDD), con un programa de microcréditos orientado a pequeñas unidades productivas y a individuos de escasos recursos.

Debido al limitado acceso de estos actores a los servicios financieros tradicionales, las ONG y las cooperativas se convirtieron en los oferentes de microcrédito por excelencia. Estos microcréditos tenían la finalidad de fortalecer las capacidades de las personas de generar ingresos y, por tanto, de mejorar su calidad de vida. Entre las características principales de estas entidades podemos citar: servicios financieros ofrecidos a una población de menores ingresos y con un limitado acceso al mercado financiero formal, tasas de interés diferenciadas por tipo de clientes, aunque en general, son más elevadas que las instituciones reguladas: no captan recursos del público porque no están autorizadas a tener instrumentos de ahorro, lo que implica un costo mayor de los recursos, utilizan tecnologías crediticias que implican desplazamiento de los oficiales de crédito, lo que se traducen en un incremento de los costos operativos atienden una clientela más riesgos, en comparación con las fuentes informales (prestamistas) las tasas son significativamente inferiores.

en Colaboración Joaquín Prestol